viernes, 12 de junio de 2020


Si nuestro perro no nos hace caso, en la mayoría de ocasiones por no decir siempre, es por nuestra culpa. Él no nace aprendido, hay que educarlo y progresivamente irá asimilando las cosas ¿cómo hacerlo para que nos haga caso? La clave suele estar en el equilibrio entre ser estricto y comprensivo, sobre todo en valorarle cuando hace las cosas bien, en que se sienta querido. Te damos 10 consejos:
  1. Tienes que resultarle interesante, más que su entorno, si salís, habrá muchas cosas que le llamen la atención, pero tú tienes que ser su centro de atención, ofrecer pequeñas recompensas puede ser una buena fórmula, muchas veces valdrá con una caricia o una frase con entusiasmo: ¡Muy bien, buen chico!
  2. No es solo estar con él, debes prestarle atención, un perro necesita al menos media hora al día en la que estés jugando con él y dándole cariño, no vale que salgas a pasear con él y tú solo estés mirando el móvil.
  3. Dale importancia a la opinión de tu perro, con un simple, muy bien, buen chico.
  4. Prueba primero su obendiencia en casa. Antes de hacerlo en el exterior, practica en casa donde tendrás más posibilidades de controlarlo.
  5. Si llamas a tu perro y tarda un poco más en llegar, ya es un logro, valora que haya terminado volviendo y no con que haya llegado tarde, felicítalo siempre para que poco a poco vaya respondiendo más rápido.
  6. Mantén siempre las mismas normas, usa las mismas palabras. Si no quieres que tu perro esté encima tuya mientras comes en familia, nunca le des nada de comida en esa situación, ni siquiera en un día especial. Dirígete además siempre a él de la misma forma, con las mismas palabras, así asimilará mejor los mensajes. Es además importante que le des bien las órdenes, sin que te alteres, manteniendo la calma, aunque no te haga caso al principio.
  7. No le tires del collar, los tirones lo pondrán más nervioso, se lo tomará como una amenaza, si hay que parar y detenerse ante algo o alguien es mejor que intentes calmarlo y tranquilizarlo con una orden y una caricia.
  8. Las educación de un perro tiene una edad, pasado el tiempo es mucho más complicado. La socialización de un perro se desarrolla entre el mes y medio y los cuatro meses, mientras más pase de esa edad será mucho más complicado educarlo. 
  9. Dale actividad a tu perro, cansarlo física y mentalmente es una forma de tranquilizarlo, tradicionalmente se ha dicho que un perro cansado es un perro bueno y esto es así.
  10. Tu perro no quiere putearte, ni es un cabrón, si tu perro tiene una mala conducta o la lía mientras estás fuera de casa es por ansiedad, debes intentar localizar el problema y trabajarlo con él, pero no lo relaciones con conductas humanas.
Y lo que hay siempre que tener es paciencia, mucha paciencia, el mejor don para poder educar a un perro.


En los últimos años estamos conociendo numerosos casos de problemas de perros con el gusano procesionaria, la reacción que genera es tan grave que a muchos canes le han tenido que amputar la lengua o han sufrido glositis, si es en otras partes del cuerpo suele generar irritación. Estas orugas tienen 500.000 pelos urticantes repartidos por su cuerpo que hacen de dardos envenenados. Son de pequeño tamaño, pero se desprenden, lo que supone un gran riesgo, ya que las reacciones alérgicas no solo se dan con contacto directo con la oruga, también por los pelos que van volando.

Lo primero que hay que saber es que una vez que tenemos perro nos convertimos en responsables de lo que le pueda ocurrir, debes tener conocimientos sobre su ciudado y su alimentación, de todo ello habla Nacho Sierra en su libro Tengo un perro. Y ahora, ¿qué?: Todo lo que debes saber para entender y cuidar a tu perro Por ello, es importante que conozcas cómo debes reaccionar en casos como el de la procesionaria.

¿Cómo podemos actuar si nuestro perro contacta con la procesionaria?

Debemos ser rápidos. Lavaremos la zona afectada con abundante agua, mirando que eliminemos los pelos que pueda haber y las toxinas. Pero es importante no frotar la zona, ya que aumenta la lesión. Una vez lavada la zona afectada, hay que ir al veterinario urgentemente, sobre todo si es en la lengua, ya que puede necrosarse y llegar a perderse parte de ella.

Prevención de la procesionaria

Sin duda vale más prevenir que curar, por lo que lo ideal es no visitar zonas con pinos. Es en estos árboles donde suelen estar los nidos de estas orugas, normalmente en primavera.

Incluso si vamos sin nuestra mascota y nos encontramos procesionarias, más te vale no pisar las orugas. Sus pelos pueden quedarse en zapatos y ropa, y los transportaremos hasta casa.

Lógicamente, hay que vigilar a nuestros perros siempre cuando los saquemos a zonas de parques, campo y jardines, ya que mucha veces también puede aparecer alguna procesionaria aislada en otros lugares. Pero si ocurre un accidente, insistimos en que la actuación rápida de un veterinario será vital.

Siguiendo estas precauciones podremos disfrutar de una época fantástica como la primavera para disfrutar con nuestro perro paseando por el campo, eso sí, lejos de bosques de pinos.

Un post de Javier Lara